20.8.19

La magia de lo artesanal



Durante muchos años la palabra “handmade” ha acompañado mi vida, una vida llena de papeles de todo tipo, pintura, tijeras, y muchas cosas más; hace más de un año decidí incluir en mi mesa lápices de colores y marcadores, mientras me lanzaba  hacia el mundo del dibujo (yo aún no me considero ilustradora), y así últimamente estoy mezclándolo todo en una gran licuadora creativa.
Van quedando atrás pero no tan lejos como quisiera, las inseguridades que el ambiente artístico crea, esas de no saber si lo qué haces agradará o si vale la pena seguir dando combo al asunto.
Yo no tengo ninguna fórmula mágica, aunque siempre he bromeado con la frase “yo tengo el secreto del tesoro de Atahualpa” pero no, no lo tengo, solo tengo ganas de hacer cosas que inspiren ternura, que toquen de alguna manera el corazón de otras personas. Recuerdo haber conversado con una amiga ilustradora y haberle dicho que cuando veo mis miniaturas en fotos antiguas, me inunda el pensamiento de que no trasmitían nada, porque muchas personas no entendían de qué  iba mi mundo diminuto, la verdad es que analizando el tema he llegado a la conclusión de que estaba equivocada diciéndome eso a mi misma; mis creaciones, ya sean dibujadas o moldeadas si llevan un mensaje, uno muy importante para mí, y si el que  se las lleva a casa entendió de qué va, entonces mi objetivo en la vida ha sido cumplido llenándome de satisfacción.
No hay que darle tanta cabeza a las cosas, solo fluir. Si tenemos la dicha de poder crear libremente sin exigencias de perfección , entonces seamos algo lúdicos y disfrutemos nuestro trabajo.
Recuerde siempre: “A todas las personas no les gustan los duraznos, y eso no importa, al final tendremos más duraznos para quienes si los disfrutan” 
Gracias por leer.


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